La vida es un hecho interesante, sorprendente y profundo, pero debido a las diversas circunstancias, no siempre y no para todos esto se hace evidente. Vivir una vida activa, real y consciente resulta ser sumamente difícil, sobre todo ahora, en nuestra época tan compleja y contradictoria. Siempre se nos caen encima un montón de problemas y situaciones de estrés que tienen su repercusión en nuestro estado moral. Nuestra vida pasa por una agitación constante y nosotros somos incapaces de romper ese círculo vicioso al que al parecer vamos acostumbrándonos con el tiempo.La lucha por el bienestar material ha llegado a ser para muchos el credo de toda su vida, el principio supremo de la existencia en nombre del cual todo está permitido. Esta lucha ha convertido a muchos hombres en fanáticos servidores del culto más popular en el mundo, aquel que incluso sobrepasa los valores humanos y espirituales: el Dinero. Como un tirano, al principio ofrece promesas tentadoras, pero luego trae sólo decepciones, frustración y fracaso de ilusiones. Tiene la fachada de ser un paraíso donde el hombre puede conseguir, materialmente todo lo que quiera, sin embargo esconde una multitud de conflictos humanos no resueltos que quizá no afecten al cuerpo, pero sí al alma.
La soledad es uno de estos problemas palpitantes y delicados del alma humana que nos afectan a todos,aparte de nuestra situación material, nivel intelectual o títulos adquiridos. No existe ni una sola persona que pueda presumir de no haber sentido nunca en su propia piel ese estado interno tan particular que puede ser a veces doloroso y a veces, por el contrario, muy profundo y especial.
El problema clave de la soledad siempre tiene relación con las relaciones humanas.
Algunos se sienten solos por no tener en la vida a un compañero o compañera realmente querido con quien poder compartir las penas y alegrías. Otros quieren simplemente ser amados, ocupar un lugar principal en la vida de alguien. Y otros no son capaces de encontrar a alguien capaz de compartir sus pensamientos, sentimientos, sueños recónditos y aspiraciones. Este es un problema frecuente, y es propio de mucha gente que, teniendo un montón de conocidos, no pueden contar con un sólo amigo fiel. Otros se sienten solos por haber sido tantas veces abandonados y engañados que ya no creen a nadie ni nada, aún cuando la gente trate de acercárseles con intenciones plenamente sinceras.
El miedo a la soledad es natural y muy comprensible, pero a menudo se convierte en una fuente de decisiones erróneas, estados psicológicos verdaderamente tortuosos y desaciertos motivados por razones muy diversas y discutibles.
El Alma necesita no sólo relaciones verdaderas, sino todo lo que pueda darle oportunidad de despertar sus potenciales ocultos, sus grandes Sueños, su nobleza y su profunda Sabiduría.
¿Qué necesita el alma?
Necesita encontrar el sentido de la vida. Saber por quién y por qué vive y muere. Soñar profundamente, con toda su fuerza, y tener una Obra sagrada para encarnar sus Sueños.
Un hombre sin sentido de la vida, sin grandes sueños, sin Obra sagrada, está realmente solo.
- El Alma necesita algo que pueda unir la vida y la muerte, lo visible y lo invisible. Necesita el camino, saber de dónde viene y a dónde va. Necesita a alguien que la conduzca por el camino, que le sirva de ejemplo de nobleza y de todas las virtudes, alguien de plena confianza. Un hombre sin camino y sin maestros está realmente solo.
- El Alma necesita armonía y belleza como fuentes de inspiración permanente. Necesita estar segura de que hay cosas y valores que no mueren. Necesita sentir lo eterno y lo inmortal. Un hombre sin lo sagrado, lo bello y lo eterno está realmente solo.
- El Alma necesita intuir la presencia divina en todas las cosas, sentir la bendición y la protección de ese "Algo" enigmático, sublime y misterioso. Un hombre sin Dios está realmente solo.
- El Alma necesita llegar a entender que no hay nada casual en el Universo y que nunca le sucede nada que no sea capaz de superar. Que todo lo auténtico en la vida está marcado por el Destino. Un hombre incapaz de entender el Destino y sus signos, de intuir la providencia y su propia predestinación está realmente solo.
- El Alma necesita tal tipo de relaciones con otros hombres que sean algo más que meras emociones. Necesita "almas gemelas" que compartan su camino, sus sueños, y sus luchas. Un hombre sin almas cercanas, sin compañeros unidos por un mismo camino, está realmente solo.
- El Alma también tiene miedo de la soledad, pero sus temores son de otro tipo. No se preocupa por lo que podría conseguir o perder. Sus preocupaciones son mucho más profundas. Su felicidad no depende de lo que pueda obtener de otros sino de su propio amor, sacrificio y dación.
Parece paradójico, pero precisamente cuando un hombre ya no necesita nada para sí mismo, el Destino le hace encontrar en su camino a seres queridos, verdaderos compañeros de ruta que aspiran a estar a su lado atraídos por la fuerza de su alma. Para convivir verdaderamente con otra persona, es necesario primero dejar de depender de ella.
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